Llevo desde que aparecieron los LLMs alucinando con la IA. Podcasts, lecturas, darle vueltas en la ducha. Y en algún momento llegué a una conclusión: Si quiero sacarle el máximo partido a lo que está pasando, tengo que aprender a programar.
No quiero ser desarrollador. No tengo tiempo y tampoco es lo que busco. Tengo trabajo y proyectos que quiero construir. Lo que quiero es dominar los fundamentos. Entender lo que hago. Poder crear cosas útiles y trabajar de tú a tú con quien sí sabe.
Este blog es el registro de ese proceso.
Hoy he pasado la tarde peleándome con Git para publicar cuatro líneas de HTML. Me siento lejos. Pero también siento que si le echo ganas voy a poder hacer cosas guapas.
Eso es suficiente para empezar.
Sesión 1 — Resumen
Lo que había antes de empezar: un ecosistema montado hace un año con ChatGPT y abandonado. Dominio, Cloudflare, email en Proton, repositorio en GitHub, web desplegada en Vercel y VS Code instalado. Todo funcionando pero sin entender nada de lo que había debajo.
Primero ordenar. Auditamos el ecosistema completo, entendimos cómo están conectadas las piezas y limpiamos el repositorio de archivos innecesarios.
Luego aprender haciendo. Vaciamos la web y la reconstruimos desde cero, esta vez entendiendo cada línea. Header, hero, menú desplegable, foto de perfil enlazada a Twitter, navegación entre páginas.
Por el camino, sin buscarlo, aprendimos Git de verdad: commit, push, conflictos, stash, rebase. No como concepto sino como necesidad real.
Construimos tres páginas: blog con la primera entrada publicada, biblioteca con 60 libros en tres categorías, y un juego de adivinar un número — primera línea de JavaScript real.
Escribimos dos textos: la entrada 0 del blog y un borrador del sobre mí.
Lo que queda por delante: terminar de entender el juego línea a línea, crear las páginas de sobre mí y reseñas, empezar Python, y seguir.